
La gente que conoce mi afición por el fútbol sabe que para mi hay dos futbolistas que me han marcado como aficionado. El primero es Zinedine Zidane y el segundo es Cesar Osvaldo Villaluz Martínez. El afán de este comentario no fue (ni jamás será) comparar el uno con el otro, ya que sería prácticamente imposible hacerlo.
He sido un fiel seguidor del “Joven” Villaluz desde una tarde del 2005 en la que mi hermanito Jorge me dijo: “¡Dwight! Hay dos jugadores de la maquina (Cruz Azul) en la selección Sub-17… uno de ellos es delantero y se llama César Villaluz”.
Fue ahí donde escuché por primera vez hablar de él. Mi cariño se lo ganó en el primer partido del mundial sub-17 en Perú, cuando México derrotó 2-0 a su similar de Uruguay, el momento preciso fue cuando Dos Santos al minuto 53 desbordó por la banda derecha dejando atrás a sus contrincantes, quien con mucha visión mandó un pase al corazón del área, que dejó prácticamente sólo al “Joven” quien concretó el 2-0 con otro pase a la red.
Villlaluz debutó por fin en Primera División y le costó trabajo, recuerdo no verlo ni en la banca durante la era de Mizrahi. A la llegada de Markarián, Villaluz empezó a tener más participación pero ahí vino lo más difícil.
Es natural que cuando la prensa infla a un jugador, el jugador se empieza a ver chico, ya que las expectativas lo superan, y eso es precisamente lo que le sucedió a “Villa” (Apodo dentro del equipo). Los aficionados por momentos olvidamos que Villaluz era simplemente un joven, que como tal, estaba en la fase de crecimiento y madurez futbolística, ya que son pocos y contados -con los dedos de una mano- los futbolistas que, a los 19 o 20 años son capaces de sobre salir en clubes de talla internacional como el Barcelona o el Atlético de Madrid.
Hoy, para mí, César Villaluz deja de ser solamente aquel “joven” con ganas (como muchos lo ven).
Hoy César puede decir con orgullo que, en la Liguilla del Apertura 2008, fue pieza fundamental para que el Cruz Azul llegara hasta donde llegó, y si no me creen les digo lo siguiente…
Es por todos bien sabido, que los jugadores importantes aparecen en las liguillas, es decir, en los momentos importantes. César marcó el 3-1 contra los Pumas de la UNAM, gol que terminó de matar a los Pumas y prácticamente dio el boleto a la semifinal.
En el partido de vuelta contra el Atlante (semifinal), César fue el encargado de darle rumbo a la eliminatoria al marcar en el minuto 7 un gran gol de volea.
En la final (vs Toluca), César se hecho el equipo al hombro y nunca dejo de correr, volviendo loco a Manuel de la Torre, generando futbol, con pundonor y talento. Participó en la jugada del gol y fue el hombre encargado de romper el buen esquema defensivo del Toluca, tanto que el “Chepo” utilizó su segundo cambio para intentar nulificar a César.
Yo, a César le tengo Fe, creo en él, y si bien no podemos decir que César Villaluz es un jugador consagrado, si podemos decir con seguridad que ya NO es simplemente un “joven” con ganas…