
No pretendo decir que nuestro futbol este mal porque no ganamos mundiales o alguna copa América, o porque en la libertadores tenemos representantes tan mal armados como el San Luis, que ceden a sus mejores hombres (a sus hermanitos) o porque ya no somos sumamente superiores a los Estados Unidos. (Todo esto es parte de nuestra realidad futbolística).
Pero como aficionado, me siento frustrado, decepcionado… Otra vez perdimos. Pero perder no puede ser costumbre, no puede ser normal, no puede ser una forma de pensar y de vivir de todos los mexicanos.
Otra vez el conformismo… fuimos campeones del mundo Sub-17 en el 2005, gran logro, pero yo te pregunto a ti, amigo, aficionado, o desconocido… ¿Esta fue la meta final de nuestro futbol?, querido amigo, nunca debió ni debe de ser el objetivo final nuestro futbol, por el contrario… ¡Debe de ser el comienzo!
La conformidad de jugadores y directivos que gracias a ese triunfo hoy tienen que comer y los mantendrá sentados en las misma oficinas por mucho tiempo, es lo que nos acaba como nación futbolística. Pero no es solo un deporte, va más allá y te diré porque.
Porque nos acostumbramos a ser menos que los demás, no tenemos hambre de triunfo, hemos perdido el deseo de la gloria, eso no solo se refleja en el futbol, sino también en el ámbito profesional, en las amistades y en nuestro comportamiento como ciudadanos de nuestro país. Directivos que no planean/empresarios que no planean, entrenadores improvisados/negocios improvisados y jugadores no prestados por los equipos/mexicanos poco solidarios, parece ser la mezcla perfecta si lo que quieres es tener un rotundo fracaso.
Yo te preguntaría a ti, Ricardo La Volpe, que tanto te admiro como estratega y que presumes de ser un gran formador de jugadores, ¿Qué es más importante para la formación futbolística de un joven de 19 años, un partido de liga, en casa, contra los Indios de Cd. Juárez que es un equipo luchando por el descenso, o ir a representar a tu país?... creo que la respuesta es muy clara. Y ese es nuestro problema, cada quien “jala” para su lado, nadie hace equipo (ni los propios jugadores, cuerpo técnico etc.) y como resultado… la derrota.
No trato de ponerle nombre al fracaso que una vez mas la selección nos trae (Juegos Olímpicos y pre-mundial Sub-20). Porque hay que ser realistas, yo se que no somos mejores que Brasil, ni Argentina, mucho menos que España o Francia, no tenemos figuras como Cristiano Ronaldo o Messi, ni líderes como Gerrard, Lampard o Ballack, pero… ¿No poder ganarle a Costa Rica, ni a Canadá para ir a un mundial sub-20?... ¡Por favor! Y ni que hablar de lo que pasó en la eliminatoria a para los Juegos Olímpicos de Beijing…
A mi, al igual que a ti querido aficionado, me molestan mucho este tipo de derrotas, porque tanto tu como yo, sabemos que somos mejores, que podemos dar más ¡Somos más capaces! Pero tenemos que tener algo claro, como todo en la vida, no es fácil, hay que trabajar, hay que entrenar y meter goles, no digo que le ganemos a Canadá por goliza, pero que ganemos.
Te propongo algo, ¡cambiemos! Como aficionado y como ciudadano, no te predispongas a la derrota, démonos nuestro lugar y sintámonos importantes. Cierra los ojos, y piensa, analiza la posibilidad de ser mejor, de ser importante y de sentir la gloria. Yo te aseguro que si todos ponemos de nuestra parte, tal vez no seremos los mejores del mundo, pero si habremos dado un gran paso para la victoria… ¡Viva México!
Pero como aficionado, me siento frustrado, decepcionado… Otra vez perdimos. Pero perder no puede ser costumbre, no puede ser normal, no puede ser una forma de pensar y de vivir de todos los mexicanos.
Otra vez el conformismo… fuimos campeones del mundo Sub-17 en el 2005, gran logro, pero yo te pregunto a ti, amigo, aficionado, o desconocido… ¿Esta fue la meta final de nuestro futbol?, querido amigo, nunca debió ni debe de ser el objetivo final nuestro futbol, por el contrario… ¡Debe de ser el comienzo!
La conformidad de jugadores y directivos que gracias a ese triunfo hoy tienen que comer y los mantendrá sentados en las misma oficinas por mucho tiempo, es lo que nos acaba como nación futbolística. Pero no es solo un deporte, va más allá y te diré porque.
Porque nos acostumbramos a ser menos que los demás, no tenemos hambre de triunfo, hemos perdido el deseo de la gloria, eso no solo se refleja en el futbol, sino también en el ámbito profesional, en las amistades y en nuestro comportamiento como ciudadanos de nuestro país. Directivos que no planean/empresarios que no planean, entrenadores improvisados/negocios improvisados y jugadores no prestados por los equipos/mexicanos poco solidarios, parece ser la mezcla perfecta si lo que quieres es tener un rotundo fracaso.
Yo te preguntaría a ti, Ricardo La Volpe, que tanto te admiro como estratega y que presumes de ser un gran formador de jugadores, ¿Qué es más importante para la formación futbolística de un joven de 19 años, un partido de liga, en casa, contra los Indios de Cd. Juárez que es un equipo luchando por el descenso, o ir a representar a tu país?... creo que la respuesta es muy clara. Y ese es nuestro problema, cada quien “jala” para su lado, nadie hace equipo (ni los propios jugadores, cuerpo técnico etc.) y como resultado… la derrota.
No trato de ponerle nombre al fracaso que una vez mas la selección nos trae (Juegos Olímpicos y pre-mundial Sub-20). Porque hay que ser realistas, yo se que no somos mejores que Brasil, ni Argentina, mucho menos que España o Francia, no tenemos figuras como Cristiano Ronaldo o Messi, ni líderes como Gerrard, Lampard o Ballack, pero… ¿No poder ganarle a Costa Rica, ni a Canadá para ir a un mundial sub-20?... ¡Por favor! Y ni que hablar de lo que pasó en la eliminatoria a para los Juegos Olímpicos de Beijing…
A mi, al igual que a ti querido aficionado, me molestan mucho este tipo de derrotas, porque tanto tu como yo, sabemos que somos mejores, que podemos dar más ¡Somos más capaces! Pero tenemos que tener algo claro, como todo en la vida, no es fácil, hay que trabajar, hay que entrenar y meter goles, no digo que le ganemos a Canadá por goliza, pero que ganemos.
Te propongo algo, ¡cambiemos! Como aficionado y como ciudadano, no te predispongas a la derrota, démonos nuestro lugar y sintámonos importantes. Cierra los ojos, y piensa, analiza la posibilidad de ser mejor, de ser importante y de sentir la gloria. Yo te aseguro que si todos ponemos de nuestra parte, tal vez no seremos los mejores del mundo, pero si habremos dado un gran paso para la victoria… ¡Viva México!